Exposiciones

El orden colonial


8.2I. Conquista y genocidio, 2016 Carbón y papel impreso sobre madera Colección La Penca Producciones Transdiciplinarias A.C.
 
El racismo –al igual que la discriminación en general- implica un orden mental y un orden espacial. A ojos de los españoles que llegaron a América, los indígenas constituían un enigma: ¿acaso son humanos?, se preguntaban. Muchos lo ponían en duda, los veían más cerca de las bestias que de los humanos, era el caso del dominico Tomás Ortiz, quien escribió: “son incapaces de aprender [...] Dios nunca ha creado una raza más llena de vicios [...] Los indios son más estúpidos que los asnos y rechazan cualquier tipo de progreso”.

 

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Anónimo La conquista de México Cortés desmantela las naves Entrada de los españoles a Tlaxcala Cortés destruye los ídolos Prendimiento de Cuauhtémoc y Moctezuma acepta vasallaje Óleo sobre tela Colección Banco Nacional de México

 
 
El padre las Casas abogaba por ellos -“son inofensivos, ignorantes, moderados”-, a la vez que se pronunciaba en favor de la esclavitud de africanos pues se les consideraba casi animales. Tales aparentes contradicciones se deben a que dichas opiniones se insertaban en clasificaciones preexistentes; se dividía a los llamados pueblos bárbaros en tres categorías: los de costumbres extrañas pero con gobierno, organizados; aquellos cuya lengua no es apta para ser escrita; y los que “por sus perversas costumbres y rudeza de ingenio y brutal inclinación son como fieras silvestres que viven en los campos, sin ciudades ni casas, sin policía, sin leyes”, entre los que se encontraban africanos y árabes. El lugar que ocupaba cada pueblo indígena en esta clasificación fue motivo de interminables discusiones pues cambiaba por los intereses del momento.
 MG_0791-copyAnónimo novohispano, Nuestra Señora de Guadalupe de México, siglo XVIII, Óleo sobre tela, Colección Museo Basílica de Guadalupe.
Otra categoría que muy pronto entró en juego fue la de nobles – “sólo los hace Dios”, decían-, y a los gobernantes tlaxcaltecas y mexicas, entre otros, se les consideró como tales, otorgándoles derechos especiales (vestir como españoles, andar a caballo) y se les permitió seguir recabando tributo, siempre y cuando aceptaran el bautizo y abandonaran por completo la llamada idolatría.
 MG_0792-copyAutor desconocido, Nicolás de San Luis Montañez, siglo XVIII, óleo sobre tela, Acervo Museo Regional de Querétaro, INAH.
El universo mental español, lengua incluida, fue extendiéndose por el nuevo mundo. El vocablo indio fue reemplazando el de otomí, nahua, totonaco, uniformando un conjunto de más de doscientos pueblos diferentes, y fueron considerados como menores de edad, por lo que se decidió que vivieran en congregaciones aparte, bajo control y protección de la Corona, alejados de las ciudades. Las oposiciones indio catequizado/indio idólatra; indio sumiso/indio irredento, bárbaro; indio noble/indio plebeyo configuraron una trama de relaciones entre el poder central, el regional y los pueblos indígenas, así como entre ellos mismos. Son categorías que en el siglo XIX fueron retomadas desde la perspectiva del concepto de raza, integradas como elementos de análisis en un enfoque teñido de racismo; son modos de clasificar que perduraron y aún tienen vigencia; de ellas sigue dependiendo la manera como se les trata, la manera como se traba la relación entre poder y pueblos indígenas.
 MG_0790-copyAnónimo novohispano, Francisco Xavier de Silva, siglo XVIII, óleo sobre tela, Colección Museo de Guadalupe, INAH.

Población y espacio en la capital

El censo de 1753 proporciona un panorama de la estructura de la población, estimada en 40,000 personas, dentro de la traza o recinto, área que equivaldría al actual centro histórico de la ciudad. Con el término “calidad” se designa la ascendencia pero también el estatuto social de las personas y se le describe con expresiones como las siguientes, que en su conjunto llamaban “castas”.
8.4Autor desconocido Planta y descripción de la muy noble imperial ciudad de México, siglo XVIII Óleo sobre tela Acervo Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, INAH.
español 60.7% criollo, gachupín, español, español gachupín
mulato 16.7% chino, color inferior, color inferior esclavo, color moreno esclavo, color quebrado, color quebrado esclavo, color quebrado libre, moreno libre, lobo, morisco, morisco libre, mulato, mulato libre, mulato esclavo, mulato libre, pardo, pardo libre
mestizo 14.3% castizo, mestizo libre, mestizo
indio 6.3% indio, indio cacique, india meca, meco, indio tributaria, indio principal
negro 1.8% negro esclavo, negro libre, libre, negro
filipino 0.05% castizo filipino, chino filipino, filipino, indio filipino, mestizo filipino
Casi la mitad de españoles eran artesanos, una quinta parte comerciantes, una décima empleados y otro tanto sirvientes; muy pocos prestaban servicios, eran burócratas, profesores, alumnos y profesionistas. La cuarta parte de los mestizos eran sirvientes y casi otro tanto artesanos; unos cuantos prestaban servicios, eran comerciantes, operarios y empleados. Los mulatos eran sirvientes en su mayoría, una décima parte artesanos, pocos prestaban servicios y unos cuantos se dedicaban al comercio. Los negros eran casi todos sirvientes y contados eran artesanos. La mitad de los filipinos eran asimismo sirvientes y la otra prestaban servicios. Los indios que vivían en la ciudad eran sirvientes en su mayoría, una décima parte artesanos, algunos prestaban servicios y muy pocos se dedicaban al comercio.
8.3Mapa de la ciudad de México y grupos que la habitaban alrededor de 1750, 2016 Mapa elaborado por Gerónimo Barrera con base en una investigación de Guadalupe de la Torre empleando mapas del siglo XVIII Colección La Penca Producciones Transdiciplinarias A.C.

Cuarteles centrales y barrios de indios Mapa elaborado por Gerónimo Barrera con base en planos del siglo XVIII de acuerdo con una investigación efectuada por Guadalupe de la Torre (INAH), de la cual provienen también los datos del texto de sala que lo acompaña, 2016 Digitalización y sobreposición; impresión digital.

Las casas coloniales (como la que aloja este museo) constituían vastos espacios bien diferenciados: el área de los sirvientes al fondo; el piso “noble” (planta alta) donde habitaba la familia; los entresuelos donde se alojaban las oficinas y los empleados del negocio del dueño de la casa; las accesorias que daban a la calle en donde trabajaban y vivían artesanos y comerciantes principalmente.
 
Las casas coloniales multifamiliares eran espacios ocupados por personas de diferente “calidad”: en la planta alta, habitaban familias, algunas más otras menos acaudaladas; en los entresuelos mestizos, mulatos e indios, pero también españoles de menos recursos, lo mismo que en las accesorias, y en los cuartos vivían las personas con menos recursos pero igualmente podían ser mestizos, mulatos, indios o españoles.
8.5Escena popular de mercado (dama), siglo XIX Óleo sobre tela Acervo Banco Nacional de México.
Esta convivencia favorecía la proliferación de las castas, resultado de la mezcla de unos con otros, lo cual contrasta con los matrimonios registrados: la mayoría entre personas de la misma “calidad” (español con española, mulato con mulata, negro con negra, etc.) y apenas una décima parte de ellos entre diferentes (español con mestiza y mulata, muy pocos con indio y casi nadie con negro; indios casi siempre con mestizo; mestizo con mulato y raramente con negro; mulato con negro; filipino con mestizo y en ocasiones con mulato). Un orden espacial que favorecía la mezcla entre grupos, pero que procuraba el mantenimiento de la estructura social con el fin de controlar la población.


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